Hidrología y ciencia ciudadana

Hidrología y datos hidrológicos

Sin agua (griego hydro) no hay vida. Como el agua es tan importante, el trabajo de los hidrólogos es investigar las interacciones hidrológicas necesarias para tomar decisiones en la gestión del agua. Para desarrollar modelos de previsión de inundaciones y sequías, por ejemplo, se necesitan datos de medición. Estos deben mostrar con la mayor precisión posible cuándo y dónde hay cuánta agua. Sin embargo, los datos sobre el agua suelen ser escasos porque, entre otras cosas, la instalación y el mantenimiento de los sensores son largos y costosos. A nivel mundial, la cantidad de datos hidrológicos y meteorológicos recogidos oficialmente está disminuyendo.

Disponibilidad global de datos de escorrentía, como mínimo, mensuales. Datos: Centro Mundial de Datos de Escorrentía. Visualización: Simon Etter/Franziska Schwarzenbach.

La buena noticia es que existen nuevos métodos para medir los datos medioambientales. Por ejemplo, las imágenes por satélite pueden servir para resolver muchos problemas. Pero, a pesar de todo, las variables hidrológicas importantes, como la cantidad de agua de un río o la humedad del suelo, siguen siendo difíciles de observar con una buena resolución espacial y temporal. Aquí es donde entra en juego la ciencia ciudadana.

Ciencia ciudadana: hacer ciencia juntos

El diccionario de Oxford define la ciencia ciudadana como el trabajo científico realizado por los ciudadanos, a menudo en colaboración o bajo la dirección de investigadores profesionales e instituciones científicas.

Los científicos ciudadanos son miembros del público que participan en un proyecto de ciencia ciudadana. Los científicos ciudadanos no sólo recogen datos valiosos, sino que también pueden sensibilizar a la sociedad sobre cuestiones medioambientales, en este caso el agua.

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La recopilación de datos medioambientales con la ayuda de ciudadanos científicos no es nada nuevo. Desde 1900 se realizan en Estados Unidos recuentos anuales de aves en Navidad. Estos ayudan a determinar la población de aves. El recuento navideño de aves de Audubon es el proyecto de ciencia ciudadana más antiguo del mundo. Pero también hay otros ejemplos: El meteorólogo sueco Tor Bergeron pidió a la gente que midiera la profundidad de la nieve (1949) y la lluvia (1960). La recogida de datos de la ciencia ciudadana es mucho más fácil hoy en día gracias a los teléfonos inteligentes. La comunicación entre los científicos ciudadanos y los investigadores también es bastante fácil gracias a las redes sociales.

Diez principios de la ciencia ciudadana

Los «diez principios de la ciencia ciudadana» resumen muy bien la ciencia ciudadana y están tomados del siguiente capítulo del libro:

Robinson L.D., Cawthray, J.L., West, S.E., Bonn, A., & Ansine, J. (2018). Ten principles of citizen science. In S. Hecker, M. Haklay, A. Bowser, Z. Makuch, J. Vogel, & A. Bonn. Citizen Science: Innovation in Open Science, Society and Policy. London, UCL Press. 1–23.

  1. Los proyectos de ciencia ciudadana implican activamente a los ciudadanos en un esfuerzo científico que genera nuevos conocimientos o comprensión. Los ciudadanos pueden actuar como contribuyentes, colaboradores o líderes del proyecto y tener un papel significativo en el mismo.
  2. Los proyectos de ciencia ciudadana tienen un resultado científico genuino. Por ejemplo, responder a una pregunta de investigación o informar sobre acciones de conservación, decisiones de gestión o política medioambiental.
  3. Tanto los científicos profesionales como los ciudadanos científicos se benefician de su participación. Los beneficios pueden incluir la publicación de los resultados de la investigación, oportunidades de aprendizaje, disfrute personal, beneficios sociales, satisfacción a través de la contribución a la evidencia científica, por ejemplo, para abordar los problemas locales, nacionales e internacionales, y a través de eso, el potencial de influir en la política.
  4. Los ciudadanos científicos pueden, si lo desean, participar en múltiples etapas del proceso científico. Esto puede incluir el desarrollo de la pregunta de investigación, el diseño del método, la recopilación y el análisis de los datos y la comunicación de los resultados.
  5. Los ciudadanos científicos reciben información del proyecto. Por ejemplo, cómo se utilizan sus datos y cuáles son los resultados de la investigación, la política o la sociedad.
  6. La ciencia ciudadana se considera un enfoque de investigación como cualquier otro, con limitaciones y sesgos que deben ser considerados y controlados. Sin embargo, a diferencia de los enfoques de investigación tradicionales, la ciencia ciudadana ofrece la oportunidad de un mayor compromiso público y la democratización de la ciencia.
  7. Los datos y metadatos de los proyectos de ciencia ciudadana se ponen a disposición del público y, cuando es posible, los resultados se publican en un formato de acceso abierto. El intercambio de datos puede producirse durante o después del proyecto, a menos que haya problemas de seguridad o privacidad que lo impidan.
  8. Los científicos ciudadanos son reconocidos en los resultados y publicaciones del proyecto.
  9. Los programas de ciencia ciudadana se evalúan por su producción científica, la calidad de los datos, la experiencia de los participantes y el impacto social o político más amplio.
  10. Los responsables de los proyectos de ciencia ciudadana tienen en cuenta las cuestiones legales y éticas relacionadas con los derechos de autor, la propiedad intelectual, los acuerdos de intercambio de datos, la confidencialidad, la atribución y el impacto medioambiental de cualquier actividad.